Caída de Tensión: Cálculo y Prevención

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¿Qué es la caída de tensión?

La caída de tensión es la reducción de la tensión que se produce a lo largo de un conductor eléctrico debido a su resistencia propia. Todo conductor, por muy buen material que sea, presenta una resistencia que genera una pérdida de tensión proporcional a la corriente que circula y a la longitud del cable. Si la tensión en el punto de origen es de 220V, la tensión en el punto de consumo será menor: 220V - ΔV. Una caída de tensión excesiva provoca mal funcionamiento de los equipos (motores que no arrancan, luminarias que parpadean), mayor consumo de corriente y sobrecalentamiento de los conductores. En Argentina, la tensión nominal de suministro monofásico es 220V con una tolerancia del ±8% según ENRE (entre 202,4V y 237,6V), lo que significa que la caída de tensión dentro de la instalación reduce aún más el margen disponible.

Límites de la norma AEA 90364

La norma AEA 90364 establece los siguientes límites máximos de caída de tensión desde el origen de la instalación (tablero principal) hasta cualquier punto de utilización: 3% para circuitos de iluminación y 5% para circuitos de fuerza motriz y tomacorrientes. Estos porcentajes se aplican sobre la tensión nominal (220V monofásico o 380V trifásico). En valores absolutos: 3% de 220V = 6,6V y 5% de 220V = 11V. Si la instalación tiene un tablero general y tableros seccionales, la caída total se reparte: por ejemplo, 1,5% en la línea principal y 1,5% en los circuitos terminales para iluminación. Es importante notar que estos límites incluyen la caída en la línea de alimentación desde el medidor hasta el tablero principal, por lo que la longitud de esa línea no puede ignorarse en el cálculo.

Fórmulas de cálculo monofásico y trifásico

Para un circuito monofásico: ΔV = 2 × I × L × ρ / S, donde I es la corriente en amperios, L es la longitud del cable en metros (distancia al punto más lejano), ρ es la resistividad del conductor (0,01786 Ω·mm²/m para cobre a 20°C, 0,02857 Ω·mm²/m para aluminio) y S es la sección del conductor en mm². Para un circuito trifásico: ΔV = √3 × I × L × ρ / S. El porcentaje de caída es: ΔV% = (ΔV / V_nominal) × 100. Ejemplo: un circuito monofásico de 20A, 25 metros de longitud, en cable de 4 mm² Cu: ΔV = 2 × 20 × 25 × 0,01786 / 4 = 4,47V, lo que representa 4,47V / 220V × 100 = 2,03%, dentro del límite del 5%. Nota: en la práctica, la fórmula exacta incluye la reactancia del conductor, pero para secciones hasta 25 mm² Cu y frecuencia de 50 Hz (la de Argentina), la reactancia es despreciable y se puede omitir.

Caída de tensión en circuitos trifásicos

En circuitos trifásicos equilibrados, la fórmula es ΔV = √3 × I × L × ρ / S, donde la tensión nominal es 380V (línea a línea en Argentina). El porcentaje de caída de tensión se calcula sobre 380V, no sobre 220V. Esto resulta en porcentajes menores para la misma corriente y longitud en comparación con monofásico. Ejemplo: un motor trifásico de 7,5 kW (η = 0,85, cos φ = 0,8) a 380V consume I = P / (√3 × V × η × cos φ) = 7500 / (√3 × 380 × 0,85 × 0,8) = 16,8A. Con una distancia de 40 metros y cable de 6 mm² Cu: ΔV = √3 × 16,8 × 40 × 0,01786 / 6 = 5,76V = 1,52% sobre 380V, cumpliendo el límite del 5%. Para circuitos trifásicos desequilibrados (situación frecuente en tableros comerciales), se debe verificar la caída de tensión en cada fase por separado usando la corriente máxima de la fase más cargada.

La caída de tensión como criterio dominante

En muchas instalaciones argentinas, la caída de tensión es el factor que determina la sección del cable (y no la intensidad admisible). Esto ocurre especialmente en: instalaciones rurales y quintas con distancias superiores a 50 metros entre el medidor y la vivienda; edificios con tableros seccionales en pisos altos donde la línea principal recorre 30-60 metros verticales; locales comerciales en plantas bajas de edificios donde el medidor está en subsuelo; y alimentaciones de bombas de agua en tanques elevados. En estos casos, el procedimiento correcto es: primero dimensionar por intensidad admisible según las tablas de la AEA, luego verificar la caída de tensión con la fórmula, y si excede el límite, aumentar la sección hasta cumplir. Es común en instalaciones rurales argentinas usar cables de 6 mm² o 10 mm² Cu para circuitos que por corriente bastarían con 2,5 mm², exclusivamente para cumplir con el límite de caída de tensión.

Efecto de la temperatura en la resistividad del cobre

La resistividad del cobre aumenta con la temperatura: a 20°C es 0,01786 Ω·mm²/m, pero a 70°C (temperatura de servicio del cable bajo carga) sube a ~0,02257 Ω·mm²/m, un aumento del 26%. Esto significa que la caída de tensión real en un conductor bajo carga es mayor que la calculada con la resistividad a 20°C. La norma AEA permite usar la resistividad a 20°C para el cálculo simplificado, lo cual resulta en una verificación conservadora para la mayoría de los casos. Sin embargo, en verano en Buenos Aires y el Litoral argentino (donde la temperatura ambiente puede superar los 40°C), los conductores en cañerías embutidas en paredes con orientación norte alcanzan temperaturas de servicio significativamente mayores. Para cálculos precisos, se puede corregir la resistividad: ρ(T) = ρ(20°C) × [1 + 0,00393 × (T - 20)], donde T es la temperatura de servicio del conductor en °C.

Soluciones para circuitos largos

Cuando el cálculo muestra que la caída de tensión excede los límites con la sección mínima por intensidad admisible, las soluciones son: aumentar la sección del conductor (la solución más directa y común), reducir la longitud del circuito (reubicando el tablero más cerca de las cargas o instalando tableros seccionales intermedios), dividir el circuito en dos o más circuitos con menor carga individual, aumentar la tensión de alimentación (pasar de monofásico 220V a trifásico 380V reduce la corriente a un tercio para la misma potencia), o instalar un regulador automático de tensión (estabilizador) en el punto de consumo para compensar la caída. En instalaciones rurales argentinas, la combinación más efectiva suele ser usar suministro trifásico hasta un tablero general cercano a la vivienda y desde allí distribuir en monofásico con recorridos cortos. Para ampliaciones de potencia en instalaciones existentes donde no se pueden cambiar los cables, la conversión a trifásico puede ser la única solución viable.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la máxima caída de tensión permitida?

La norma AEA 90364 permite hasta 3% para iluminación y 5% para fuerza y tomacorrientes, medido desde el tablero hasta el punto de consumo más lejano. En valores absolutos: 6,6V para iluminación y 11V para fuerza, sobre 220V monofásico.

¿La caída de tensión depende del largo del cable?

Sí, directamente proporcional. A mayor longitud de cable, mayor caída de tensión. Por eso en circuitos largos (>30m) es frecuente necesitar una sección mayor que la mínima exigida por intensidad admisible.

¿Cómo reduzco la caída de tensión?

Aumentando la sección del conductor, acortando la distancia, distribuyendo la carga en más circuitos, instalando tableros seccionales intermedios, o pasando a trifásico si la potencia lo justifica. La solución más efectiva depende de cada caso particular.

¿Puedo usar aluminio para reducir costos en circuitos largos?

La norma AEA solo permite aluminio en líneas de alimentación con sección mínima de 16 mm² y con conectores bimetálicos apropiados. Para circuitos interiores de viviendas y edificios, el cobre es obligatorio. Si usás aluminio donde está permitido, recordá que su resistividad es 60% mayor que la del cobre, por lo que la caída de tensión será proporcionalmente mayor para la misma sección.

¿Cómo verifico la caída de tensión en una instalación existente?

Medí la tensión en el tablero principal y luego en el tomacorriente más lejano con la carga conectada y funcionando. La diferencia es la caída de tensión real. Si medís 220V en el tablero y 210V en el tomacorriente bajo carga, la caída es 10V (4,5%), dentro del límite del 5% para fuerza.